jueves, 22 de octubre de 2009

Algunos documentos útiles

Contenido del archivo:

"El sentido de lo alegórico en Don Guillermo y El Matadero", por José Pedro Jarpa
"Casa Grande, por Luis Orrego Luco", por Nathanael Yáñez Silva
"Del parnaso a la cordillera: Metatextos fundacionales (1842)", por Claudia Rodríguez Monarca
"Miscelánea histórica i literaria" por José Victorino Lastarria < en este texto pueden hallarse tanto la novela Don Guillermo como el discurso de incorporación a la sociedad literaria del '42

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Andrés Bello

Discurso de Instalación de la Universidad de Chile, 17 de Septiembre de 1843

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miércoles, 21 de octubre de 2009

Clase 16/10/2009

Clase 16/10/2009, Bloque 1
-Introducción:

Diagrama generacional de la literatura moderna chilena (según Cedomil Goic)

CLASICISMO (1800 – 1845)
1792
1807
1822

ROMANTICISMO (1845 – 1889)
1837 – romanticismo
1852 – momento fundacional
1867 – realismo / romanticismo

NATURALISMO (1889 – 1934)
1882 - criollismo
1897 – modernismo
1912 – mundonovismo

1852 – se comienza a formar el sistema literario: se asume poco a poco la función de escritor, la función de la literatura (transmitir conocimiento y ser una expresión de la sociedad). ¿Por qué sistema?... Esencialmente, porque se comienza a generar una tradición y porque las obras dialogan entre sí. Definimos sistema entonces como una idea de relaciones entre los agentes (elementos) sobre una función específica.(recordar a Ángel Rama).

NARRACIÓN Y CULTURA MODERNA EN CHILE

Como forma discursiva, existe la narración expositiva y ficticia.
Hablamos de modernidad como lo nuevo, innovador; por ejemplo, el establecimiento de leyes sustentado por la Constitución Política de 1833 en adelante. Existe una visión de la vida uniforme; germina un proyecto fundacional, que se repite a lo largo de América Latina. Brasil tiene otra configuración. Aparece el mundo letrado y un eje de desarrollo intelectual en focos de desarrollo capitalinos: Santiago, Concepción y Valparaíso.

La literatura se asume como arte, hay producción artística con valoración estética y un fondo valórico: el aprecio por lo nacional. Emerge el espíritu republicano. Se presentan los dos planos sociales que coexisten hasta nuestros días: lo popular y lo ilustrado. Sujeto ilustrado y sujeto popular (gente de pueblo). Estos planos se presentan de buena manera en Martín Rivas de Alberto Blest Gana.

Por su parte, el mundo narrativo en general y de esta época, se ordena entre las siguientes dicotomías:
1. Lo ficticio y lo pragmático
2. El mundo narrativo (la realidad literaria) y el mundo narrado (mundo real, referido), que permite tener al lector una referencia.
3. La mezcla de los narradores: el básico que se ficcionaliza y la intervención del narrador autoral que juzga o interviene explicando los hechos y los personajes.

El escritor por su parte, presenta la literatura según su función social. De acá proviene el afán o estilo realista, que le permite verosimilizar (mímesis aristotélica), mediante la descripción (realismo).

Al margen:
Narrar supone contar algo, en función de un eje que genera tensión.

Realismo: lo heroico, que converge con el sujeto histórico y con datos de la misma disciplina que se asocian a hechos recientes. Por tanto, hay escenas sociales y de contexto en la literatura. Uno de los elementos importantes es cómo la literatura asume los vacíos que deja la historia oficial. Quien representa esta tendencia es Alberto Blest Gana (1830-1920), con su novela Martín Rivas: cuya historia muestra la llegada del provinciano a Santiago (luego aparece la figura del desarraigo), y de cómo este puede progresar en sociedad. Por cierto, este factor es muy novelístico para la época. Podemos rescatar la idea de que el provinciano crece gracias a la educación y a la profesionalización. En el caso de Rivas, se produce por su inmersión en la familia que lo ayuda. También diremos que el protagonista alude a la formación del sujeto burgués chileno, representado de la mejor forma en lo literario. Aparece dentro de la clase media, de los de medio pelo. La separación entre lo popular y lo intelectual se produce en el umbral de la casa donde habita el personaje.
Con este escritor se produce el fenómeno de los escritores transgeneracionales. Lo de transgeneracional tiene mucho que ver con los años que alcanzó a vivir. Diríamos que Blest Gana (de profesión abogado y diplomático, lo que lo lleva a escribir en el extranjero Los transplantados), es el novelista chileno por excelencia. También se atreve a reflexionar sobre la literatura chilena (1861), cuando reafirma la idea previa planteada por Camilo Henríquez, Lastarria, Bello incluso: "La literatura es una expresión de la sociedad." En un segundo nivel, ubica consecuentemente al escritor en una función social.

Clase 16/10/2009: Bloque 2: Recuperación

NATURALISMO Y LA FUNCIÓN ANCILAR DE LA LITERATURA

-Ancilar: una idea del mexicano Alfonso Reyes: “la literatura tiene una función ancilar”, es decir, debe estar anclada a la sociedad.

NATURALISMO (1889-1934)
1882 - criollismo
1897 – modernismo
1912 – mundonovismo

El proceso literario y de creación que tiene narrativa lleva un desfase respecto a la poesía. El naturalismo asimila tendencias del realismo, se fija en lo popular a través de la función ancilar y explica la conducta humana, proponiendo que somos como somos porque existen los determinismos económicos, políticos, biológicos. En Latinoamérica se agregan términos como el determinismo geográfico y la relación civilización / barbarie propuesta por Domingo Faustino Sarmiento. El elemento operativo para esta tendencia es la descripción. El antecedente inmediato de nuestro naturalismo es el naturalismo francés encabezado por E. Zolá. La propuesta de Zolá refería hacia la novela experimental, entendida como que desde la ficción se muestra un problema que se describe con objetividad y se presenta a su vez una hipótesis. Aparecen las “novelas de tesis” que tratan de mostrar o demostrar algo. Intenta a su vez la conexión entre sociedad y literatura. El naturalismo muestra la desidealización de la realidad, muestra los conflictos humanos y los presenta con crueldad, además de la referencia del hombre con la naturaleza. Aparecen tipos humanos o arquetipos sociales: el antihéroe, el rechazado, el mundo del lúmpen, el prostíbulo, sucesos y personajes de la periferia y los arrabales.

El narrador ahora asume una perspectiva crítica. Como modelo, interviene en la narración con su reflexión crítica. Por tanto, produce una recepción distinta de la obra literaria, donde el lector interviene con su propia capacidad crítica. Ya no se buscan idealizaciones; la literatura asume una función pedagógica y moralizante, donde el narrador o escritor es un intérprete de lo que ocurre, donde cuestiona la realidad.

El Modernismo conecta a Chile con Europa. También se refiere generacionalmente a lo que significa lo novedoso. El mundonovismo, su generación posterior, presenta el mundo del campo, lo geográfico, relacionado con lo natural: costumbres sociales, hábitos y problemas. Surge la preocupación en los autores por ciertos modelos de identidad: pone de relieve lo maravilloso chileno, la vida de las regiones aisladas y lejanas de la capital y que también son parte de Chile. Se vuelven a reencontrar los mitos y leyendas de nuestro país, a tomar en cuenta la voz de los antepasados.

Algunos autores destacados:
- Criollismo: Vicente Grez, Daniel Riquelme, Juan Rafael Allende, Carlos Walker Martínez
- Modernismo: Luis Orrego Luco, Luis Thayer Ojeda, Joaquín Díaz Garcés, Baldomero Lillo (maestro del cuento chileno).
- Mundonovismo: Francisco Contreras (El pueblo maravilloso, 1927). Joaquín Edwards Bello, Pedro Prado (líder del Grupo de Los Diez), Fernando Santiván, Luis Durán, Augusto D’Halmar, Edgardo Merino, y uno de los maestros: Genaro Prieto, quien se anticipa a la novela contemporánea con su obra El socio.

Clase 14/10/2009

Clase: 14/10/2009

ROMANTICISMO EN CHILE

El romanticismo en Chile significa una época precisa; viene bien destacar que no debe confundirse con la actitud romántica, entendida como rebeldía, actitud contestataria, tendencia a romper con la racionalidad.

El romanticismo en Chile está ciertamente conectado con el movimiento de 1842, que marca la institucionalidad cultural y nacional, también con la fundación de la Universidad de Chile y la personalidad de Andrés Bello, de modo que se articula la ilustración y las ideas del pensamiento francés republicano. La tradición republicana se ejemplifica en uno de sus discípulos, a quien la tradición crítica considera que mostró mayor genialidad: José Victorino Lastarria.

Nuestro romanticismo tiene concordancia con las ideas iniciales de la independencia y la inspiración por la patria que de ello emerge. Lo que destaca en Chile es la incorporación de un estilo, nuevos medios expresivos; en otro nivel, comienza a emerger por primera vez en nuestro país la figura del “hombre de letras” o el “intelectual”, que da el pie a la profesionalización del escritor. Por lo mismo, comienzan a aparecer publicaciones. Existe la conciencia del sujeto ilustrado que tiene la capacidad de observar la cultura popular (el ejemplo más relevante es Jotabeche), que junto a otros motivos de inspiración como la libertad y el espíritu crítico para con los cambios sociales, articulan la fractura entre realidad y subjetividad propia del romanticismo latinoamericano.

Al margen: 

-Para Hegel, el romanticismo significó el fin del arte, teniendo como paradigma el arte clásico
-Ortega y Gasset habla de “la deshumanización del arte”, ese nuevo arte que es en realidad la vanguardia, luego, no supo leer los cambios estéticos
-Rimbaud propuso cambiar el arte y la vida

El romanticismo en Chile implica considerar escritores y su producto. También posee una variante propia del eje romántico latinoamericano, distinta al romanticismo de Europa: la valoración de lo inmediato, lo nacional. Esto se explica porque Chile no tiene un pasado propio, es el momento (el ahora) en que se arman y proyectan las naciones y repúblicas, la cual emerge gracias a que existen leyes y ciudadanos, un estado, y lo más importante: una constitución.

La valoración de lo nacional se presenta como un país que nace, con escritores de sensibilidad romántica, quienes escriben influidos por los patrones habituales del romanticismo: Víctor Hugo, Lord Byron, Alfred Musset, Frederic Schiller, W. Goethe, entre otros. Algo más tarde se conocieron los escritores románticos españoles: Espronceda, Bécquer; que también siguieron una línea romántica algo diferenciada, según distintas épocas de sus vidas. En Chile (y en América) el romanticismo también fue político, se hace arquitectura y da forma a la ciudad, también a un estilo de vida; un ejemplo pueden ser los ateneos y las tertulias (grupos ilustrados, momentos de conversación en reuniones sociales). Un ejemplo pertinente de destacar conectado a la discusión sobre la nacionalidad: nuestro Himno Nacional fue escrito por el poeta romántico Eusebio Lillo.

Nuestro romanticismo nos lleva a la autonomización de la literatura. En poesía, Guillermo Matta, Guillermo Blest-Gana, Mercedes Marín del Solar, Rosario Orrego, Salvador Sanfuentes, Eusebio Lillo. Aún así, sucede que para esta época se comienza a valorar también la tradición de la poesía oral popular. En los libros de historia literaria se denominó esta tradición como “poesía repentista”, base de lo que después sería la Lira Popular. El poeta popular, denominado “payador”, ejecuta una improvisación -por eso lo de repentista-; un efecto de ello es que se introduce y consolida en Chile la décima espinel. Ocurre lo mismo que en toda Latinoamérica: la sobreposición entre poesía ilustrada y popular (recordar el Martín Fierro). La décima, junto a la cuarteta (que posteriormente será una forma estrófica propia de la cueca), proviene del romance español. Véase: Javier de la Rosa, Mulato Taguada, Francisco López, Clemente Morán.

Salvador Sanfuentes: uno de los grandes exponentes en poesía del romanticismo chileno; presenta la subjetivación de la experiencia ante la vida. Lo interesante de esta situación es que el autor es capaz de desarrollar un poema que excede los ideales románticos del momento. Él representa el oficio literario de un poeta, quien desarrolla un esquema poético en función de un tema (El Campanario). De alguna u otra forma, él sigue la línea de la poesía narrativa, cuyo origen remite a la poesía clásica (La Ilíada, La Odisea, La Araucana). Desmiente la idea del poeta romántico que escribe solamente “inspirado”, dada la extensión del texto y por los tópicos que desarrolla. La gracia de este autor es que crea una voz poética que asume una visión de la vida; no es solo un hablante lírico. Formalmente, la estructura de su poesía incorpora formas estróficas que tienen por cierto, regularidad, asimismo combina poesía y relato.

Al margen:

Para analizar métrica, veáse Quilis, Antonio: Manual de métrica española.

Clase 07/10/2009

Clase: 07/10/2009

FORMACIÓN DE LA NARRATIVA CHILENA: JOTABECHE (1811-1858) Y LASTARRIA (1817-1888)

1. Les corresponde asumir y vivir el centralismo cultural: Santiago, la capital de la nación. Ambos autores comparten estrado en la generación del ’42; formados en el Liceo de Chile (influencia de José Joaquín de Mora), aunque su mayor influencia fue Andrés Bello. Son políticos, diplomáticos, hombres de letras (aún no está la idea del escritor profesional).

2. Época cultural: Romanticismo. Una idea de país asociada a las costumbres; emerge el valor de todos los planos sociales en su ámbito cotidiano. Otro tópico: la provincia como origen formativo y la ciudad como un eje de desarrollo intelectual, político, económico (las más relevantes: Santiago, Concepción, Valparaíso). Es un pre-naturalismo. Se comienza a dimensionar el carácter y potencial cultural que tenemos en Chile.

3. Jotabeche a través de sus Artículos de costumbres, muestra una voz autoral que habla consigo misma, ironiza y parodia la realidad; se pude observar en ello un componente que se da posteriormente en el texto de Barros Grez, Como en Santiago.

Lastarria remite al mundo real desde la ficción y la alegorización; escribió el primer cuento chileno (El mendigo); también propone mediante su conocido discurso de la sociedad literaria.

Jotabeche: de un estilo ingenioso, fresco y dinámico para relatar, se integra a los intelectuales que dan forma a la Universidad de Chile. Tuvo una capacidad muy alta de observación del chileno de entonces, con sus costumbres, tradiciones y estilo de vida. Se asume como un ilustrado que hace distinciones en las clases sociales, pero en su labor de descriptor y expositor. Hace uso de un léxico propio del Chile del siglo XIX; se atreve a escribir con la prosodia (acento) de Chile. Su espacio de referencia es la ciudad en formación, en que por lo mismo se cruza lo urbano y lo rural. Rescata en cualquier caso algo propio de lo chileno: el tono festivo y carnavalesco (recuérdese a Bajtin). Visto desde hoy, lo que Jotabeche hace es historiar la vida cotidiana. Él toma los elementos más reales de la vida, algo que se traduce posteriormente en Joaquín Edwards Bello y sus Crónicas. Se conecta en se sentido con realismo y el naturalismo, por cuanto exagera ciertos detalles. Por último, diremos que fue un eminente americanista, instaurador de un proyecto cultural nacional a través de las letras; sus artículos fueron publicados en múltiples periódicos.

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Léxico:

Huaso: chileno: personaje típico, campesino, trabajador de la tierra.
Guaso: español: jocoso, chistoso.
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Lastarria: narrativamente presenta El mendigo (cuento) y Don Guillermo (novela), como sus primeras producciones; agrupa su testimonio de época en Recuerdos literarios (1878). En literatura, presenta una extrema coherencia con el proyecto nacional del cual fue parte junto a los demás integrantes de la generación del ‘42: acercar la cultura al pueblo, la idea de que literatura tiene una función social. Es también una idea que se proyecta e influencia a Alberto Blest Gana. En ese plano, el escritor tiene una función como comunicador social, aspecto que adquiere mayor relevancia por su consecuencia con el proyecto cultural de Chile, pues arma principios y un sistema de ideas en los que se basa para escribir. Deja las bases para la profesionalización del escritor. Inicia la llamada Novela de Chile con Don Guillermo; en ella ficcionaliza desde distintos niveles o estrategias: incorpora una voz narrativa ficticia (el narrador personal; técnica cervantiana); la interrupción del relato que le permite suspender secuencias para abrir otras, asimismo establece un diálogo imaginario con el lector. Por último, integra al relato el ámbito de lo simbólico, en tanto incorpora el mundo fantástico, con lo cual rompe el continuum de lo que entendemos por real. Es una novela en clave, novela política, donde incluso inventa un país y un lugar.

Clase 30/09/2009

Clase 30/09/2009

CAMILO HENRÍQUEZ (1769-1825)

-NIVEL BIOGRÁFICO

Este sacerdote proviene de una formación ilustrada; en ese contexto, para él época oscura (Edad Media), equivaldría en cierto modo a la época de Descubrimiento, Conquista y Colonia.

Estaba consciente de ser un hombre de ideas incómodas, por lo mismo, padeció la persecución de la Inquisición, Estuvo preso en Perú por tal hecho y se sabe que fue torturado. Cuando se ordena sacerdote en Perú (1811), vuelve a Chile arrancando de la Inquisición, por el hecho de leer a escritores prohibidos, fundamentalmente los revolucionarios franceses: Montesquieu, Voltaire y Rosseau.

Formó parte de la Congregación de los Frailes de la Buena Muerte: quienes se encargaban de la salud y asistencia a los moribundos. Ayudó a fundador el primer hospital de Chile, bajo el mandato de Bernardo O’Higgins.

-NIVEL CULTURAL

Fue el gran ideólogo de la nación en la época del comienzo cultural del país.

Tuvo una importancia múltiple, por cuanto se involucró en muchas áreas de la sociedad relacionadas con la cultura, el intelecto y el humanismo; fue fundador, junto con José Miguel Carrera, del Instituto Nacional en 1813 (primer foco de luz de la nación), gestó el primer periódico nacional, “La Aurora de Chile” (1813), con lo cual se rompe una antigua prohibición para publicar en América. Se le considera un antecedente para los ideales y proyectos de Lastarria, Bilbao, es decir, todos los de la generación del ‘42.

Ciertamente inaugura el periodo de la Independencia y de la autonomía político-cultural de nuestro país. Exiliado en Mendoza por su amistad con los Carrera, O’Higgins le pide que regrese a Santiago para que se haga cargo de temas académicos: la Biblioteca Nacional, el Instituto Nacional e instituciones del ámbito intelectual.

El mismo año da a conocer una proclama firmada por Quirino Lemachez (un nombre falso, anagrama de su nombre original), que es un documento patriótico de inspiración revolucionaria, que ponía en dificultades incluso a la Primera Junta de Gobierno, quienes todavía se declaraban súbditos de la corona española.

J.M. Carrera le otorga una misión: la fundación del periódico “La Aurora de Chile” (1813). Fue celebrada por los criollos y condenada por sus enemigos (los Realistas o leales a la corona española), en pleno periodo de la Revuelta Independentista. Cuando se configuraron leyes periodísticas, creó su propio diario: “El Monitor Araucano” que contenía entre otros textos: El catecismo de los patriotas (1813, ensayo). En este momento, y porque a la hora del sermón aludía a temas sobre la Independencia, debe exiliarse en Buenos Aires. Allá escribe mucha literatura, obras como Camila o la patriota de América (drama) y La inocencia en el asilo de las virtudes. Su objetivo vinculado al periodismo era crear un periodismo de ideas, buscando adherentes para la patria.

Se puede pensar en los “ilustrados católicos” (Goic), donde están Alonso de Ovalle, el Abate Molina, Manuel Lacunza, Felipe Gómez de Vidaurre, Camilo Henríquez

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Véase: “De la influencia de los escritos luminosos sobre la suerte de la humanidad” (1812); documento de alta importancia para comprender las influencias sobre este cura patriótico y revolucionario. Idea fundamental: la educación del pueblo y la traducción de libros desde el latín.